cuando era niño, recuerdo que creaba casitas con mis hermanos, de almuadas, de cobijas por toda la sala, de madera y bloques en el patio trasero, cabando en la tierra del partio trasero (unos 40 cm), en un arbol, de barriles o simplemente dentro de ellos
me sentia seguro y orgulloso dentro de nuestras creaciones tamaño un metro por un metro
un nido de seguridad dentro del nido
me doy cuenta que todo fue un instinto del ser animal interior, nuestro ser que se precipita del futuro, nuestra oportunidad de arañar un poco de cambio e independencia
ahora miro a mis sobrinos seguir esos mismos pasos y me llego esa nostalgia de cuando mis hermanos mayores eran mi todo, el mundo cambia con la singularidad de cada persona, los caminos se dividen
algunos ya nunca van a concordar...
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